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Marcha de personas por la visibilidad de la diversidad funcional

II MARCHA DE PERSONAS POR LA VISIBILIDAD DE LA DIVERSIDAD FUNCIONAL,
DERECHOS HUMANOS, YA

 

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Antonio - Lástima   | 87.223.87.xxx | 27-12-2009 18:27
Es una lástima que coincidieran dos manifestaciones el mismo día y casi a la misma hora.
Una de las dos no obtuvo el apoyo que se merecía.
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Desde las cavernas hasta hoy, muchas vueltas ha dado este viejo mundo nuestro. Si aquellos antepasados sólo se hubieran preocupado de calcular el peso del mamut para así saber cuántos, cuánto y hasta cuándo podrían comer, otro gallo nos habría cantado a quienes viniéramos detrás. La humanidad habría evolucionado dentro del perímetro intraspasable de la igualdad y la fraternidad, y con la libertad que nos permitimos atribuir a las grandes extensiones, los espacios abiertos y la falta de asfixiantes infraestructuras, ajustando las ofertas y las demandas desde la lógica a la necesidad y no desde el interés hacia el beneficio de unos pocos. Pero no. Tuvieron que elegir líderes, establecerse en castas, dominarse unos a otros y, siguiendo el curso de la historia, todo tipo de aberraciones que nos hacen poder afirmar en este primer párrafo que hemos aprendido bien poco de los desatinos del pasado pero hemos conseguido sobresaliente cum laude en la asignatura común a todas las ramas del saber y el conocimiento: hacer el gilipollas.

Ojalá podamos decir alguna vez aquello de atrás quedó la esclavitud, el racismo, la discriminación sexual y/o religiosa, la opresión, la violencia física, la psíquica y alguna otra que seguro que está agazapada esperando el despiste para colgarse en las primeras de los periódicos, la precariedad laboral, la pobreza, el acoso en el curro y en la escuela, las desigualdades que permiten que unos pocos tengan mucho y que un montonazo tenga sólo las ganas de tener, las dictaduras, las invasiones, los expolios, la contaminación, las guerras, el sida, el hambre, las drogodependencias, y un etcétera tan largo que no cabe en el ciberespacio. Pero no podemos decirlo porque lo que hemos hecho es ponerles nombres en inglés, o convertirlos en estadísticas y, eso sí, hablar de ello acaloradamente a la hora del café o de las cañas, porque el mundo está imposible y somos todos muy justos.

Somos todos muy justos aunque cuando lleguemos a casa nos idioticemos frente al televisor haciendo recuento de las camas que visita el personajillo de turno o de los insultos que en los platós televisivos lanza fulano a la cara y resto del cuerpo de mengana, a golpe de talón por supuesto, sabiendo, cómo no, que mañana será mengana quien vista de limpio a fulano con otro piquillo que añadir a la cuenta bancaria. ¡Qué interesante! ¿En qué acabará la historia? ¿Se reconciliarán? Eso sí que mola para el descanso de mañana, si te parece voy a preocuparme porque una concejala quiera cortar unos arbustos porque sirven de cobijo a unos indigentes; aviado estás si crees que voy a prestar atención a una directora de empresa que maltrata a sus trabajadores insultándoles, ninguneándoles, mintiendo y calumniándoles sin apuro ni reparo y, desencaminado del todo si piensas que voy dedicar unos minutos de mi tiempo a pensar en los pobres desgraciados que llegan medio muertos a las costas canarias tras haber dejado en el camino a otros tantos muertos del todo. Es mucho más glamouroso ocuparme del hijo secreto, que conocía todo el mundo al parecer, que tuvo el marido de la folclórica más destacada de la España de bata de cola y exclusivas en el papel cuché con otra mujer con la que mantenía relaciones mientras la oficial tenía amores con uno de sus palmeros el cual, para tapar agujeros, que la vida está muy cara y las palmas se pagan a poco, no duda en vender su apasionado amor amparado en el silencio de la amada, silencio obligado por otra parte, dado que la pobre mujer está criando malvas desde hace una década. Con material tan gustoso y entretenido, qué me vienes a contar de que están achuchándote; espabila y que cada palo aguante su vela.

Es un ejemplo de tantos y hay tantos ejemplos que me avergüenzo y soy consciente de que también he obtenido la máxima calificación en la asignatura maldita: me siento gilipollas.

Pues quiero suspender, sí, pero sola no puedo. Necesito gente para compartir el mamut. Quiero hacer cosas y no sólo hablar de ellas. Acción de verdad y que sea solidaria. Quiero trabajar por las cosas que me parecen importantes y no por las que dice la moda que lo son. Necesito rodearme de gente que como yo, necesite avanzar hacia el atino, hacia la justicia, hacia la igualdad, hacia el respeto. Quiero compartir mi acción con la gente que tiene ganas de moverse como yo, celebrar nuestros triunfos y llorar juntos nuestras derrotas. No sólo quiero hablar de las cosas malas que ocurren en el mundo, en el cercano, en el lejano, en el mío y en el de los otros, y con mis conversaciones poner en marcha el ventilador que salpica de mierda a los opresores, lo que quiero es contribuir a limpiar la mierda y si con ello convierto al sentido común, sin duda la mejor de las religiones, a algún torturador, mejor que mejor, si no, al menos quiero desenmascararlo.

Hallé el punto de encuentro. Un lugar humano donde hemos plantado una semillita que poco a poco irá creciendo. Una planta solidaria que tiene todas las pretensiones, ilusiones e intenciones que corresponden a su juventud y por las cuales se dará de bruces más de mil veces y creerá que nada vale la pena pero que se apoyará en las ramitas de los lados para seguir creciendo y superando obstáculos. Un colectivo entusiasta que cree que aún estamos a tiempo, no de salvarnos o de salvar el mundo, aunque todo se andará sino, sencillamente, de dejar de hacer el gilipollas.

Laly Ramírez

 
Asistimos al nacimiento de una nueva esperanza para poder superar las desigualdades que nosotros mismos nos imponemos. Desigualdades difíciles de entender y más difíciles de explicar si se lo contáramos a un niño pequeño. ¿No hemos visto ya suficiente dolor y sufrimiento?

Desde mi perspectiva, las comunicaciones son el factor determinante para el entendimiento (no es nada nuevo), pero si por medio de algún artefacto consiguiéramos superar la barrera del idioma, podríamos oír de primera mano las quejas de esas partes del planeta que parecen invisibles y que no hacen más que sufrir.

¿Cómo se explica que un país agraciado con todo tipo de recursos naturales pase hambre en este pequeño planeta? ¿Tenemos que esperar a que vengan de otro planeta para darnos cuenta de cómo autogestionarnos? Son muchas las preguntas y pocas las respuestas. ASOLCAN, Acción Solidaria Canaria es una de esas respuestas. Gente con capacidad para hacer un análisis global y tomar decisiones especificas.

El credo, la política y la economía marcan la diferencia entre países. Yo creo que la diferencia debería ser si estás a un lado u otro de la montaña o del mar. Todos compartimos algo, y es ahora, cuando se ha descubierto la manipulación que empresas petroleras hacían de los informes sobre la capa de ozono, cuando parece que ha despertado un sentimiento pseudoglobal de preocupación sobre el medio ambiente. Tal vez sea tarde para la capa de ozono, pero no para nosotros, ya que si mantenemos este nivel de complicidad frente a los malos, quizás tengamos más éxito en otros ámbitos y consigamos mejorar la penosa situación de muchos.

ASOLCAN aporta esa complicidad y arroja respuestas a problemas tratados por una visión subjetivamente neutra (en función al lado de la montaña en el que estés) y no del credo, la política o la economía como hacen otros.

Alegrémonos todos, un soplo de esperanza empieza a hacer cosquillas y yo quiero reírme mucho con ASOLCAN.

Iván Álvarez

 

 




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