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Estamos en guerra contra el rincón sin sol
en pie y alertas minimizando soledades
de estos calabozos sin candados, ni murallas,
con la sangre batiente contra el frío
de la indiferencia.
Capaces de gritar que hemos tomado partido
por aquello que no deja de brillar en los ojos
de incontables niños descendiendo barcas
sin timón y sin destino a tierra firme
en que descalzan sus pies urgentes de andar
sumando, de ser uno con el otro, intentando
conquistar no otra cosa que ternuras para que
los pájaros cuenten con sus árboles, para que
no sea sofocada el agua por asfalto, sobreviviendo
al olor a retamas y sus hermanas, y no se asfixie
los colores de tantas lunas en perfecta comunión
con el ritmo sosegado del mar iluminado,
brillo plata, sal de vida.
Estamos y estaremos
con y en nuestros hijos
resistiendo a la ignominia
sonriendo un solo idioma
anulando los abismos
que dan sombra a iluminados.
Porque creemos sin todavías
porque caemos pero de pié
porque tu voz me suena a mí,
a él y a quien vendrá.
porque en esta penúltima emboscada
de cemento modernista
llegué a tientas
viéndote llevar en LAS manos
el faro que conduce a abrir
lo que hay al paso con tal
de derrumbar fronteras inventadas.
Susana Leyton Camardelli
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